ROSARIO. Cuando Laura G., administrativa de 46 años y madre de dos hijos, comenzó a sentirse constantemente cansada, pensó que la causa era evidente: largas jornadas laborales, poco descanso y las exigencias de la vida cotidiana. Con el paso de los meses aparecieron otros síntomas. Le costaba concentrarse, sentía una sed permanente y debía levantarse varias veces durante la noche para ir al baño. Aun así, continuó convencida de que todo estaba relacionado con el estrés. La situación cambió cuando decidió realizarse un chequeo médico anual. Entre los estudios solicitados se encontraba una simple glucemia en ayunas. El resultado sorprendió tanto a la paciente como a su entorno: sus niveles de azúcar en sangre eran significativamente superiores a los valores normales. El diagnóstico inesperado Nuevos estudios confirmaron la sospecha de los médicos: padecía diabetes tipo 2, una enfermedad metabólica que afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo y que, en muchos casos, puede avanzar silenciosamente durante años. Según los especialistas, los síntomas que Laura venía experimentando eran característicos del trastorno, aunque suelen confundirse con problemas cotidianos. "La fatiga persistente es una de las manifestaciones más frecuentes, pero muchas personas la atribuyen al trabajo, al estrés o simplemente a la edad", explicó el equipo médico que intervino en el caso. ¿Qué estaba ocurriendo? La diabetes tipo 2 se desarrolla cuando el organismo pierde sensibilidad a la insulina o no logra utilizarla de manera eficiente. Como consecuencia, la glucosa se acumula en la sangre en lugar de ingresar adecuadamente a las células para producir energía. Esto puede provocar sed excesiva, aumento de la frecuencia urinaria, visión borrosa, cansancio y, en algunos casos, pérdida de peso involuntaria. El cambio que mejoró su salud Tras recibir el diagnóstico, Laura inició un plan de alimentación supervisado, aumentó su actividad física y comenzó tratamiento farmacológico. Seis meses después, había perdido 11 kilos y sus análisis mostraban una mejoría notable del control glucémico. La importancia de los controles Los médicos destacan que miles de personas conviven con diabetes sin saberlo. Debido a que los síntomas pueden aparecer de forma gradual, muchas veces el diagnóstico se realiza durante estudios solicitados por otros motivos. "Los controles periódicos siguen siendo una de las herramientas más efectivas para detectar la enfermedad antes de que aparezcan complicaciones cardiovasculares, renales o neurológicas", señalaron los especialistas. Lo que comenzó como una sensación de agotamiento aparentemente normal terminó revelando una condición crónica que, detectada a tiempo, puede controlarse exitosamente durante décadas. Si disfrutaste de esta nota, tu apoyo es invaluable para que podamos seguir en línea. Considera hacer una donación; ¡contamos contigo! Alias: salud.360